Un descenso en los niveles de NADH suele ser un proceso gradual , especialmente a medida que envejecemos o cuando hay un alto nivel de esfuerzo físico o mental. La producción de energía celular puede ir perdiendo su equilibrio poco a poco.
Algunas señales pueden aparecer en forma de cansancio persistente o menor rendimiento. También pueden darse problemas de concentración, fatiga mental o lo que se conoce como “brain fog” . Muchas personas también notan una peor recuperación tras hacer ejercicio o pasar por periodos de estrés.
Otros indicios pueden ser problemas de sueño a pesar de sentir mucho cansancio y primeros signos de envejecimiento celular , como un tono de piel apagado o una recuperación más lenta. Un apoyo específico para mantener los niveles de NADH puede ayudar a que la energía celular vuelva a equilibrarse y a favorecer la vitalidad y la claridad mental .