Las formulaciones liposomales tienen la ventaja de ofrecer una mayor biodisponibilidad que los complementos alimenticios convencionales. La coenzima Q10 es una sustancia presente en todas las células del cuerpo, pero cuando se toma por vía oral, el organismo apenas puede aprovecharla. Los estudios sobre la biodisponibilidad oral de la coenzima Q10 convencional muestran que solo una pequeña parte del Q10 ingerido llega realmente al torrente sanguíneo (Bhagavan & Chopra, 2006). Especialmente si se toma en ayunas o con una comida baja en grasa, la mayor parte simplemente permanece en el intestino y se elimina. El Q10 liposomal se encapsula en diminutas burbujas de grasa que permiten evitar su degradación en el tracto digestivo. Así, el principio activo pasa directamente a la sangre y de ahí a los vasos y células donde se necesita.